Pyongyang, 11 de enero (ACNC) -- Desde el comienzo del Año Nuevo, las autoridades ultraderechistas japonesas en actual mandato agravan el ambiente peligroso de seguridad de la región y el resto del mundo a contrapelo de la corriente de la época y la historia.
A citar un ejemplo, intentan enmendar dentro de este año los 3 documentos referentes a la seguridad inclusive la "estrategia de seguridad nacional" con el propósito de aumentar los "gastos de defensa", modificar los "tres principios de desnuclearización", anular las medidas restrictivas de la exportación de armas y aumentar la capacidad militar de ataque.
El hecho evidencia que Japón pretende sistematizar y politizar su conversión en el Estado capaz de cumplir la guerra y la agresión quitándose de la máscara de "Estado pacifista".
Esto es una muestra contundente de su locura neomilitarista para negar totalmente su expediente criminal y resucitar con el rearme rápido la era imperial.
Los documentos referentes a la seguridad inclusive la "estrategia de seguridad nacional" contravienen al Derecho Internacional adoptado después de la Segunda Guerra Mundial con el fin de impedir el renacimiento del militarismo, y a la constitución vigente que estipula la renuncia del derecho a la beligerancia y la no posesión de la capacidad de combate.
Pues, la sociedad internacional reconoce esos documentos como una estrategia de guerra que toma por su objetivo la expansión a ultramar por encima de la "defensa exclusiva".
En efecto, la "estrategia de seguridad nacional", declarada por primera vez en 2013 por el poder de Abe abogando por "Japón poderoso" se ha suplementado con los contenidos de carácter más agresivo y ofensivo como la posesión de la "capacidad de ataque a la base enemiga" (capacidad de contraataque) que legaliza el ataque preventivo a otro país.
En cuanto a los "gastos de defensa", Japón sobrepasa a las potencias militares al derrocharlos para el mejoramiento de la capacidad de cumplimiento de guerra de las "Fuerzas de Autodefensa" como el desarrollo y compra de los medios de guerra de diferentes misiones, renovando su récord por duodécima vez hasta el presente año.
El poder actual se desespera desde primeros momentos de su mandato para realizar el "anhelo" de las fuerzas políticas ultraderechistas tales como la enmienda constitucional que no pudieron hacer sus predecesores.
A la larga, se han especificado los procesos del plan principal espacial para ampliar al universo la esfera operacional y las actividades militares de las "Fuerzas de Autodefensa" y se instalan adicionalmente por doquier del archipiélago japonés ciento y decenas de arsenales suponiendo la guerra alargada.
Lo más insoslayable es que Japón trata de convertirse en el país con arma nuclear.
Entre los politiqueros japoneses se alzan las voces de que "Japón debe tener el arma nuclear" y que "no excluiremos ninguna opción para ese fin".
En tal circunstancia, la premier anunció en público a comienzos del año nuevo el plan de enmendar los 3 documentos referentes a la seguridad dentro del año en curso.
Esto es una muestra de la locura neomilitarista de las fuerzas ultraderechistas de cometer nueva agresión.
En cuanto a la situación actual, hasta los medios de prensa japoneses censuran que es difícil de garantizar el no resurgimiento del fascismo del período militarista en Japón.
Se pusieron al desnudo las malas entrañas de los reaccionarios japoneses de hacerse el "caudillo de Asia" tras destruir el equilibrio militar de la región imitando al antiguo "imperio japonés" que había emprendido la agresión a ultramar pretextando la "amenaza de las fuerzas foráneas".
El neomilitarismo colmado del chovinismo, revanchismo y codicia de agresión empezó a surgir durante el mandato de Abe y predomina hoy en la sociedad japonesa.
La grave situación perturbará la paz y la tranquilidad del mundo y perjudicará el destino de la humanidad.
La historia ya ha comprobado que el militarismo no convierte a Japón en el "país poderoso" sino lo lleva a la derrota. -0-
www.kcna.kp (2026.01.11.)